Todo empezó cuando, al cabo de seis meses, volvió a aparecer en el mismo lugar otro artefacto, pero en distinto color. La cosa no tendría mayor importancia, si no fuera porque al cabo de cuatro meses, volvió. Desde entonces, en intervalos de tiempo cada vez más cortos, se ha ido reiterando el avistamiento, hasta el punto de que decidimos experimentar telepáticamente y la sorpresa fue mayúscula cuando el lugar, la fecha y la hora que recibimos resultó ser tan real que pudimos captarlo con diferentes cámaras sin variar ni un minuto la hora recibida mentalmente.
Ha sido algo tan extraordinario para nosotros que hemos tenido necesidad de experimentar más y humildemente hemos de aceptar que, no solo se puede contactar, sino que además se puede recibir información desconcertante, de momento hemos decidido no compartirla, por el hecho de que los datos que hemos recibido, la mayoría comprobados y verificados, podrían resultar impactantes y como poco romper todos nuestros esquemas.
En los siguientes vídeos podéis ver los distintos avistamientos captados por nosotros.




